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Enrique Nieto


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  • 25
    Julio
    2014

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    Apuntes del Natural: Cosas de antes

    Cosas de antes. El otro día vi algo que me hizo sentir bien. Fue como volver a la infancia. El hecho trajo a mi memoria la carbonería de la esquina, el taller de arreglo de bicicletas de mi calle, la tienda de comestibles, el bajo donde encerraban cada noche una galera-taxi con un caballo cerca de mi casa (les hablo de Cartagena, no de un pueblo manchego). El hecho fue el siguiente: Vi a un hombre llegar a su tienda, una ferretería, abrir con la llave la persiana y subirla con gran ruido, entrar y, al poco, salir con una jaula y su canario dentro, colgarlo en una alcayata al lado de la puerta, comprobar que el pájaro tenía agua y comida, y volver a entrar para empezar su jornada diaria.

    Mejor que un tocadiscos. En aquellos tiempos, todo el mundo tenía un canario, o un jilguero – una ‘cavernera’-  en su casa o en el trabajo para que le alegrara la vida con sus trinos.

    Poca presencia. Y, pasando del pasado al presente, alguien me dijo el otro día: ‘No eres muy activo en las redes sociales. Te busco, pero apenas escribes’. ‘Tienes razón’, le contesté. ‘Suelo entrar en Twitter y en Facebook , donde tengo cuentas, y veo las cosas de los demás, pero yo casi nunca escribo. La verdad es que con lo que hago en este periódico, tres días a la semana, mi capacidad de comunicación escrita queda perfectamente realizada. Y además todo está luego en mi blog de LA OPINIÓN’.

    Ojo. Una chica muy joven a otras tres, en la calle: ‘He quedado con el Pablo esta tarde en la playa’. Una de las otras dice: ‘Ten cuidado con ese, que tiene las manos muy largas’.

    La duda ofende. Una mujer, en el mercadillo, al dueño del puesto: ‘¿No serán estos tomates de esos que han robado en el campo y están medio envenenaos’?, que salió en el periódico’. El hombre responde airado: ‘¡Qué leche van a ser robados mis tomates, señora! ¡Que son de mi huerto, de Algezares, joder!’.

    Laicos. El Rey ha dicho que el que tenga que jurar o prometer un cargo delante de él diga antes si quiere hacerlo con o sin crucifijo. Tampoco hizo misa de la coronación. Parece que se van separando algo las cuestiones religiosas de lo público.

    Ocasión para lucimiento. Hay una cosa que tengo comprobada. Cuando hay una misa de duelo y acude gente de postín porque el difunto, o la difunta, eran personas de poderío, el cura se crece y lo hace todo más a lo grande, con más discurso y continuos recuerdos al finado. El problema es que la misa suele ser más larga.

    Échale ritmo. Un albañil mayor, que está en un andamio, a uno más joven que permanece en el suelo: ‘!Amasa ese yeso con más gracia, nene!’

    Ayuno. Hablo con una amiga magrebí de El Ramadán, que está haciendo este mes, como todos los musulmanes. Me cuenta que están en ello ella y su marido, pero no sus hijos, que son pequeños. ‘Comemos y bebemos a las cinco de la mañana y volvemos a hacerlo a las diez de la noche. Tomamos dátiles y leche, que son muy energéticos, y mucho zumo, frutas, y también algo de carne. Cuando tengo sed, me ducho, y es un alivio, pero, en cualquier caso, te acostumbras perfectamente, y te sientes muy feliz. Y te comportas mejor con los demás, eres más amable y comprensivo con todo el mundo’, me dice.

    Te queda poco. Me encuentro con un viejo amigo, un compañero del colegio. Nos saludamos y hablamos un rato. ‘Observo que estás muy bien……, todavía’, me dice. El ‘todavía’, me fastidia bastante.

    Abuela. Una mujer mayor, en una bicicleta, a dos críos pequeños que van delante de ella también en bici: ‘Como no me hagáis caso, la próxima vez os va a sacar de paseo vuestra madre, o vuestro puñetero padre’. (¿Adivinan ustedes por parte de qué progenitor es abuela esta señora?)
     

     

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