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Enrique Nieto


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  • 13
    Diciembre
    2011

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    Apuntes del Natural: Acata, mujer

    Acata, mujer. Un matrimonio mayor va por la calle. Llevan varias bolsas de compra.
    Ella dice algo. Él le responde enfadado: ‘¿Qué demonios que está muy cara? ¿No te he
    dicho yo que compres ternera?, ¡pues compra ternera!’

    Cambios de moda. Tan de repente como llegó, ha desaparecido de nuestras calles
    la moda para los chicos jóvenes de llevar los pantalones caídos hasta puntos
    incomprensibles, enseñando un palmo de calzoncillo, que les obligaba a caminar como
    Cantinflas. Imagino todos esos miles de pantalones abandonados en los armarios o
    tirados a la basura, y a todos esos padres comprando vaqueros nuevos, ahora ajustados y
    absolutamente tradicionales, porque es lo que se lleva. Las chicas, es obligatorio, han de
    ponerse vaqueros o leguis con botas por fuera. Papis pagan.

    Ellas mejor. Se ha publicado un estudio en el que ha podido comprobarse que los países
    con mayor paridad hombre – mujer funcionan mucho mejor y avanzan más en todos los
    temas sociales. Las que se dedican a la política se ocupan más de los problemas reales
    de la gente, son menos dadas a la corrupción que los hombres y mucho más efectivas
    a la hora de administrar el dinero de los presupuestos. Ya me lo imaginaba, pero me
    alegro de verlo escrito, con estadísticas a nivel mundial.

    Situación extraña. Estando yo allí, un hombre llega a una panadería. Va fumando. Entra
    en el establecimiento hasta lo que le permite su brazo estirado dejando en el exterior
    la mano con el cigarrillo. ‘¿Me das dos barras?’, le dice a la dependienta que está en el
    mostrador, a unos dos metros del comprador. Ella le pone el pan en una bolsa, sale y se
    la acerca hasta donde el cliente puede cogerla. Él dice con cara de agradecimiento ‘Es
    que acabo de encenderlo y no lo voy a tirar, que está muy caro’, paga y se marcha
    fumando tranquilamente

    Le queda poco. Una chica muy mona, muy fina y bien vestida, hablando por el móvil,
    en la calle: ‘Oye, que te voy a cortar ya, que tengo el saldo hecho una mierda’.

    Solución imperfecta. Voy por la calle. Hace frío y no llevo ropa adecuada. Veo una
    macrotienda de chinos. Entro y me compro una chaqueta de lana por nueves euros.
    Aunque me llevo la talla mayor que tienen, me está un poco justa porque, al estar hecha
    para chinos, todo es más pequeño, pero, miren ustedes, a ver quién no se quita el frío
    por nueve euros.

    Otra que viene dando. Cospedal, del PP, también ha puesto un recurso contra el último
    trasvase del Tajo – Segura, exactamente igual que lo hacia Barreda, del PSOE, cuando
    mandaba en Castilla La Mancha. Son todos iguales, como los marguales. A ver qué
    dicen ahora sus colegas murcianos sobre la solidaridad y demás leches en vinagre.

    Trabajo duro. En Murcia, en una calle salón hay un bar que se ha puesto de moda como
    lugar de encuentro para hombres y mujeres ya algo talluditos, divorciados sobre todo.
    Son las diez de la noche de un sábado. Estoy con mi mujer y unos amigos tomando algo
    en la terraza de un restaurante de esa calle. Veo venir a un viejo conocido que va con
    otros y tres chicas. ‘Estamos aquí desde la una del mediodía que vinimos a tomar una
    cerveza, pero, ¿has visto qué pibas? Nos vamos a cenar algo por ahí y después a lo que

    surja’, me dice con una cara de picardía total. ‘Nueve horas para conseguir ligar, ya te lo
    has currado’, le respondo.

    Planes comerciales. Mi naranjo – así, en singular, tengo uno – ha dado una cosecha
    este año sensacional. Están buenísimas y hay bastantes. Voy a intentar la exportación a
    países centroeuropeos, si mis hijos dejan de ir a mi casa y llevarse una bolsa de naranjas
    cada vez que van.

    Hay cosas que no debería escribir aquí. Una señora, a la que no conozco, me dice por
    la calle, así, al pasar: ‘Ya veo que ha perdido usted algo de la barriga que se trajo este
    verano de la playa’. La miro extrañado y ella me aclara: ‘es que yo lo leo a usted en LA
    OPINIÓN todos los domingos’.

     

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