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Desde mi picoesquina, blog de Diego Jiménez
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Diego Jiménez García

-Columnista de La Opinión de Murcia. Profesor de Historia jubilado. Interesado en temas sociales. Aficionado al senderismo y al contacto con la Naturaleza.

Sobre este blog de Sociedad

Blog de temática social y ciudadana.


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  • 24
    Abril
    2013

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    EL TREN, MEJOR POR ABAJO

     

    Como es sabido, tras la muerte de Fernando VII en 1833, se inicia, lenta y tardíamente, la Revolución Industrial en España. Para los gobiernos de Isabel II que se suceden a partir de 1854 (bienio progresista) era evidente que un despegue industrial debería ir unido, inexcusablemente, a una mejora de las comunicaciones por ferrocarril, habida cuenta de la escasa red de carreteras existente. La desamortización de Pascual Madoz  aportó al Estado los capitales precisos para garantizar el trazado de la red ferroviaria. La ‘Ley General de los Caminos de Hierro’ (3 de junio de 1855) facilitó el gran impulso del ferrocarril, bien que con inversión mayoritaria de capitales extranjeros (sobre todo, franceses), habida cuenta de la retracción de la burguesía nacional en el lucrativo negocio ferroviario.
    A mediados del siglo XIX, el área de Cartagena mostraba cierta pujanza económica, debido al auge de una minería de exportación que, sin embargo, no se tradujo en un desarrollo industrial autóctono. La reivindicación del ferrocarril era evidente. En 1854, una asamblea ‘popular’ celebrada en el Ayuntamiento de esa ciudad portuaria reivindicó la conexión ferroviaria con Murcia y Madrid. Y puesto que en el bienio progresista (1854-56) la línea llegaba sólo hasta Albacete, la reina Isabel II, atendiendo a las reivindicaciones del ministro de Fomento, marqués de Corvera, y de los diputados murcianos, aprobó el proyecto de ley, de fecha 6 de junio de 1856, para la continuación de la línea hasta Cartagena, a partir de los estudios, presupuestos y planos realizados por el ingeniero José Almazán, con un presupuesto de “135 millones (de reales) en números redondos” (sic).
    Sobre ese proyecto de ley quiero hacer una llamada de atención, por las concomitancias, al menos parcialmente, con el debate actual sobre el ferrocarril en nuestra Región: el estudio original parece ser que contemplaba una línea desde Albacete hasta Alicante, y de esta última un ramal a Cartagena;  pero posteriormente, se decide el trazado directo, pasando por Tobarra, Hellín y Cieza. La reina Isabel II inauguró oficialmente la línea Madrid-Cartagena en el viaje que realizó el 24 de octubre de 1862,  sin que estuviesen concluidas las obras de la red.  El primer viaje real entre la capital de España y Murcia se produciría más tarde, el 1 de febrero de 1863.
    He hecho estas consideraciones históricas para enlazar con mi siguiente argumentación. Dejando de lado el hecho de que el trazado radial de la red ferroviaria tuvo unas connotaciones claramente políticas, esto es, reforzar el centralismo del Estado, lo cierto es que la conexión directa Cartagena-Murcia-Madrid a través de La Mancha fue un acierto. Hoy, por el contrario, se ha optado por traer el AVE a través de Alicante. Ello lleva implícita la renuncia expresa a la potenciación del eje Cartagena-Chinchilla, que hubiera supuesto atender a las razonables reivindicaciones ciudadanas tendentes al desdoblamiento y electrificación de esa línea. Al día de hoy, además, junto al languidecimiento del ferrocarril convencional en nuestra Región estamos asistiendo a la incertidumbre sobre la llegada del AVE, la panacea que, nos dicen, va a solucionar nuestro secular atraso en conexiones ferroviarias.
    El pasado martes, día 16, acompañé a Madrid a los vecinos y vecinas de los barrios del sur de Murcia, en su visita al Congreso de los Diputados. La Plataforma Pro-Soterramiento organizó ese viaje para presentar a los distintos grupos parlamentarios, in situ, sus reivindicaciones de que la llegada del AVE a Murcia se haga con unas vías soterradas y una nueva estación en El Carmen.
    Los grupos parlamentarios socialista e IU mostraron su apoyo a esas reivindicaciones, pero en la última entrevista con el grupo parlamentario popular, Andrés Ayala, miembro de la Comisión de Fomento en el Congreso, contradiciendo la versión de fuentes oficiales de la Región  y de los medios de comunicación, expuso que, aunque el  PP no renuncia al soterramiento de las vías del ferrocarril, para esa actuación no hay fechas concretas, como tampoco para la llegada del AVE a Murcia. Ayala insistió en que el Corredor Mediterráneo no pasará por la estación de El Carmen hasta que no se produzca el soterramiento, pero no dijo nada de la variante del Reguerón para el futuro tránsito de mercancías.
    En resumen: languidecimiento del ferrocarril convencional e incertidumbre sobre la llegada del AVE. Hemos vuelto a la situación del primer tercio del siglo XIX. Por eso, debemos de seguir reivindicando hoy, para la Región,  un ferrocarril moderno, adaptado a los tiempos. Pero, mejor por abajo.

    (P.S. Por cierto, a la salida de la reunión, los vecinos y vecinas se vieron sorprendidos por la presencia de unidades policiales de la UIP que impidieron el acceso al autobús, aparcado en Neptuno, bajando por la Carrera de San Jerónimo. La representación vecinal, pues, hubo de acceder al autobús por la calle Prado, vigilada de cerca  en todo momento  por la policía, que no abandonó la zona hasta que el autobús inició el regreso hacia Murcia. Resulta inaudito dicho tratamiento, y así lo expresaron varios vecinos, cuyo disgusto era patente. Actuación, me decían, impropia de un Estado democrático).

    http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/04/23/tren-mejor-abajo/465011.html

     

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