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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 24
    Noviembre
    2016

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    Murcia

    PACTAR: Una palabra en desuso que conviene rescatar

    Muy mal tienen que estar las cosas en este país cuando un medio de comunicación, hace escasos días sacaba un titular, en primera página y a cuatro columnas, titulándolo “El PSOE decide aprobar las ordenanzas fiscales en el Ayuntamiento de Murcia”.  Lo que en cualquier otro país de nuestro entorno sería algo normal, aquí en el nuestro se convierte en extraordinario y anormal.

    Por lo visto hemos llegado a un punto donde cualquier tipo de acuerdo entre las dos fuerzas predominantes en el espectro político nacional, por pequeño e insignificante que este sea, se convierte en noticia, y esto ocurre por la falta  de práctica y de voluntad que existen entre los principales partidos con posibilidades de gobernar. La prueba está en que, inmediatamente que salió la noticia a la que aludo en el párrafo anterior, el aparato de dicho partido se apresuró a sacar el “cuerpo de bomberos” para tratar de embridar la situación y evitar que se le escapara de las manos.PACTAR: Una palabra en desuso que conviene rescatar

    Lo españoles hemos votado en las dos últimas elecciones, manifestando de una forma clara y meridiana que no queremos mayorías absolutas, y ese mensaje lo tienen que entender y acatar de una forma precisa aquellos en quienes ha recaído la responsabilidad de formar gobierno, pero también aquellos otros que, por decisión así mismo de sus votantes, están ejerciendo la noble y difícil tarea de ejercer de oposición. No obstante, algunos que todavía no lo han entendido siguen usando y abusando del “no es no” como un signo del mantenimiento de las más puras esencias ideológicas que nunca deberían ser contaminadas, sin darse cuenta que desde la oposición también se puede ejercer una cierta labor de gobierno; sobre todo cuando este está en franca minoría y no tiene unos claros apoyos que le permitan sacar adelante su programa, basado en su propio ideario político.

    Los dos grandes partidos tienen todavía mucho que corregir, y deberían aprender de aquellos otros de nuestro entorno donde la práctica del acuerdo, del pacto y del consenso es algo normal entre fuerzas políticas antagónicas, y  donde también se está ejerciendo este tipo de gobierno desde hace bastantes años, si bien es cierto que nos llevan mucho adelanto en cuanto a madurez  política, una asignatura en la que todavía lo españoles suspendemos.

    Todos somos conscientes que hay muchos temas donde la necesidad de un pacto se hace imprescindible y donde todos los españoles de buena voluntad estamos esperando ese milagro que lo haga posible. Aspectos tan importantes como:    economía, política territorial, reforma de la constitución, ley electoral, pensiones, política exterior, pacto por la educación…, están esperando para ser objeto de una amplia reforma que nos garantice un mejor y más ecuánime desarrollo y modernización de nuestro país. Y eso solo va a ser posible si las dos fuerzas políticas mayoritarias se ponen de acuerdo y pactan las citadas reformas, con la garantía de continuidad que avalaría este tipo de compromisos que, a su vez, permitiría una estabilidad institucional. Tan solo habría que echar la mirada atrás y ver lo que ocurrió en la transición y más concretamente con los denominados “Pactos de la Moncloa”, donde todos los  partidos, de las más dispares ideologías y por antagónicos que fueran, abdicaron de sus criterios, dejándose parte de su ideario por el camino y siendo capaces de consensuar muchas de las Leyes que han llevado a nuestro país a la modernización y el desarrollo que hemos conocido.

    Para conseguir este compromiso, el partido del gobierno, debe aprender a no tener la mayoría absoluta que le ha permitido abusar de su hegemonía en la anterior legislatura. Debe ser mucho más humilde en sus actuaciones y contar con todos los que quieran dialogar, intentando evitar las líneas rojas, tan manidas y tan utilizadas en los distintos procesos electorales y en anteriores legislaturas. Hay que cambiar el programa, programa, programa, por dialogo, dialogo, dialogo. Y, sobre todo, se tiene que hacer visible que España puede ser gobernada desde el consenso y desde la moderación, erradicando la tirantez y la tensión más propias de periodos electorales, que son los que marcan el espacio propicio para este tipo de confrontaciones.

    Los partidos de la oposición, por su parte, han de procurar desterrar de los discursos políticos el frentismo y  la confrontación, evitando así mismo contaminar a las bases de sus respectivas formaciones políticas, más proclives a este tipo de manifestaciones, ya que ellos no tienen ninguna responsabilidad y por tanto ejercen su ideología de forma espontánea, pero también es cierto que exenta del compromiso que implica una acción de gobierno donde, si llegara el caso, sería imposible aplicar algunas de las consignas y postulados que se habían estado defendiendo.  Y si no que se lo pregunten ahora a Trump. Por eso es por lo que cuando se tiene intención y posibilidades reales de gobierno es importante ejercer una cierta moderación en el discurso, evitando así que nos parezca extraordinario lo que, a nivel de calle, debería considerarse como ordinario.  Dejemos este tipo de confrontaciones para cuando lleguen las campañas electorales. Es en este entorno donde se pueden encuadrar todas estas confrontaciones maximalistas y en apariencia inflexibles; no olvidemos lo que decía el “viejo profesor” Tierno Galvan: “las promesas electorales están para no cumplirlas”.

    Podemos, sin embargo, sí que se puede permitir el lujo de mantener un discurso permanente de enfrentamiento y de provocación a lo largo de toda la legislatura, ya que –como anteriormente le pasaba a la cuasi desaparecida Izquierda Unida- saben que no van a gobernar mientras mantengan su política actual, lo que les exime del deber de contención. Una estrategia que está siendo defendida por Pablo Iglesias, quien está más cómodo con este tipo de comportamientos, más propios de formaciones minoritarias, de las que todas las sociedades tienen un cierto grado de dependencia. Por cierto que frente a esta táctica, está la contraria que es la que defiende su pupilo Iñigo Errejón, quien patrocina una política basada en un menor apoyo en la crispación y la pancarta, y a la que Pablo Iglesias (4/7/2016) se oponía refiriéndose a esta de la siguiente guisa: “me acojona pasar de partisanos a ser un ejército regular”.

    Y debe ser cierto que algún sector de Podemos tiene que estar ensayando las tesis de Errejón, pues ya han empezado por asimilar algunos de los postulados que ellos mismos estaban criticando hasta hace pocas fechas y a mudarse de camisa para parecerse más a la casta que ellos tanto habían denostado. No hay más que fijarse en algunas de las situaciones que han protagonizado recientemente, y el comportamiento del partido cada vez más parecido al de un partido político “tradicional”: la Presidenta y una Diputada Autonómica del parlamento balear han “favorecido”, al parecer, la asignación de un convenio entre el Gobierno de esta Comunidad y un laboratorio de un amiguete... y ¡¡por supuesto!! no dimite (aunque es cierto que el partido la ha suspendido de militancia, si bien “cautelarmente”). ¿A quién les recuerda este hecho?...; El Sr. Echenique tiene a un asistente social, no lo da de alta en la Seguridad Social y ¡además lo justifica!... pero no se marcha. ¿Normal, no?…; El del pisito de Alcobendas (Ramón Espinar) mete la pata, miente como un pillo al tratar de justificarse…, y Podemos sale en su ayuda esgrimiendo la teoría de la conspiración… ¿no les suena algo aquello de la conspiración judeo-masónica tan utilizada por el viejo dictador?...; En Madrid, como en muchos otros lugares, cuando unos militantes deciden presentar su candidatura para la dirección regional (Rita Maestre) y esta no es del agrado del “gran jefe”, pues nada…. se propicia otra candidatura (Ramón Espinar) y a ver quién le tose al jefe…;  El “consejo ciudadano” estatal de Podemos, está formado, gracias a una “primarias abiertas” por gente elegida por el propio equipo “promotor” (es decir, por Pablo Iglesias). Si analizamos ese “consejo ciudadano”, nos daremos cuenta que, la gran mayoría, son estudiantes o ex-estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid. No hay ni un solo obrero ni trabajador por cuenta ajena. Solo compañeros de clase y alumnos de Pablo Iglesias.

    El relato de estos episodios tiene su interés, ya que frente a los que teorizaron alguna quimera, se demuestra que Podemos es un partido como los demás, que  también tira de la doble moral cuando tiene que encubrir irregularidades… ¡Señor que casta!. Y no es que me alegre de que este tipo de prácticas las copien de los partidos tradicionales, pero peor hubiera sido que estos hubieran copiado de aquellos. Por eso no me extraña nada que aún algunos sigan pensando aquello de “madresita que me quede como estoy”…

    Y para el final mi recomendación: por favor, pacten y consensuen aquellos aspectos fundamentales que necesita nuestro país para salir de la paralización en la que nos encontramos, que para mostrar sus disidencias ya hay muchos otros desencuentros sobre los que podrán practicar el tiro al arco.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

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