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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 29
    Septiembre
    2016

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    Murcia

    A vueltas con las gasolineras

    A VUELTAS CON LAS GASOLINERAS

    Recientemente la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia ha dictado una resolución en la que ponía especial atención y criticaba la actitud de algunos gobiernos regionales que han legislado en favor de prohibir la existencia de Estaciones de Servicio (las populares gasolineras) sin personal de servicio en las mismas.

    A vueltas con las gasolinerasAducía en su consideración, la CNMC, que ciertos argumentos invocados por algunas asociaciones empresariales, como por ejemplo los referidos “al daño sobre el empleo, la falta de seguridad, la ausencia de acceso para discapacitados o la desprotección de los consumidores” tras una concienzuda evaluación de los mismos, no están suficientemente justificados.

    Esta actitud, de la CNMC, se contrapone con la postura que determinadas Comunidades Autónomas (entre ellas el Gobierno de Murcia) han puesto de manifiesto al ordenar legislativamente en favor de la postura que la patronal de las Estaciones de Servicio les requería, prohibiendo la instalación de estos establecimientos “sin personal”, para lo que se ha argumentado que la expedición de combustible era una actividad peligrosa que exigía la presencia de personal cualificado que podría evitar cualquier incidente que se pudiera ocasionar y que, de no haber este tipo de presencia física, se podrían producir perjuicios y accidentes a los usuarios.

    Pues bien, analicemos la situación y hagamos uso de las estadísticas y de los hechos ya constatados. Comenzaremos diciendo que las gasolineras “low cost” o con autoservicio, tanto para la expedición de combustible como para su abono, es una práctica que ya está establecida desde hace mucho tiempo en Europa y desde donde se pueden obtener una serie de datos que son fruto de la experiencia y el tiempo transcurrido en la implantación de este servicio.  Así por ejemplo, según un estudio del gobierno francés, “el 92% de los accidentes en las gasolineras se producen en momentos distintos al de echar carburante”. Además, se constata que “no hay datos significativos que relacionen, de forma directa, la causalidad de estos accidentes con la presencia o no de personal de servicio”.Se desmonta así el mito de la inseguridad en las gasolineras, indicando además que, en ocasiones, “la automatización del cierre del suministro, en las gasolineras sin personal, puede funcionar con mayor velocidad que al realizarse por un trabajador”.

    Por lo que respecta al “daño al empleo”, la implantación de este tipo de instalaciones, se ha demostrado que no viene a sustituir a ninguna de las que hay actualmente, sino que las complementan y, por tanto, no supone ninguna merma en los puestos de trabajo de los ya establecidos. Por el contrario estas nuevas infraestructuras precisan de una tecnología basada en la televigilancia y en una serie de dispositivos relacionados con la seguridad y basados en las nuevas tecnologías, lo que se traduce en un incremento en esta categoría de puestos de trabajo y, el caso de las instalaciones automatizadas, favorecen la creación de nuevos empleos de un mayor valor añadido.

    ¿Por qué nos empeñamos, entonces, en regular lo que el mercado, y solamente el mercado, lo regula el solo y de forma natural?. ¿Por qué esa manía en controlar la actividad privada de ciertas empresas, cuando únicamente el consumidor es el que tiene la capacidad de discernir lo que más le conviene?.

    Una vez más se constata con hechos la diferencia que hay entre una política liberal y una política intervencionista que lo único que pretende es tenerlo todo controlado para que la Administración se convierta en ese “ojo del gran hermano” Orweliano que le permita subsistir y hacerse más grande y poderosa, lo que justificaría el aumento incesante de servidores públicos que son necesarios para el desarrollo de todas las actividades que el Estado tiene que controlar.

    A la Administración, a esa Administración que no deja de legislar (les recuerdo que somos el país de Europa que más legislación formulamos) les voy a dar mi opinión y al mismo tiempo, si me lo permiten, un consejo: ¿Por qué no dejan que sean los clientes y usuarios quienes decidan en qué gasolinera quieren repostar?. Podríamos permitir que se pusieran unos grandes letreros donde el automovilista pudiera percibir de forma clara que la gasolinera que está visualizando “no dispone de personal”, y vamos a ver cómo se comporta el ciudadano. Vd. mismo, si ha llegado hasta aquí, además de darle las gracias por prestar parte de su tiempo a la lectura de esta humilde reflexión, le pregunto ¿entraría en esa Estación de Servicio si intuyera que el combustible iba a ser más barato, aunque no tuviera personal de servicio?.  Vd. mismo se puede responder.

    Esto que está ocurriendo con este servicio ya ha sucedido en otras ramas del comercio. Acordémonos de la implantación de las grandes superficies y el comercio minorista.  Viene a ser algo parecido: las grandes superficies no tienen personal de atención directa y personalizada y el pequeño minorista si tiene ese trato personalizado.  La guerra entre las dos opciones siempre ha estado y estará presente, pero ¿alguien se ha planteado la eliminación de esta alternativa?.

    Desde las distintas Administraciones se empeñan en suplantar a los consumidores mediante las leyes que, de forma incesante, se promulgan, y con la cantinela de que lo están haciendo para favorecer a la sociedad a la que sirven.

    Una vez más se pone de manifiesto la irrefrenable actividad de nuestros políticos que, en el libre ejercicio de su actividad y a golpe de decreto, piensan por nosotros y nos prometen llevarnos a una sociedad no más justa, pero sí más legal, creyendo que con eso están cumpliendo con el mandato emanado de las urnas y porque, además, algunos creen que para eso les pagamos.

    Pero por otro lado, y al mismo tiempo, esos mismos “legisladores” se están olvidando, casi siempre, que ese votante, que al mismo tiempo es un consumidor, es el que, en su condición de usuario, debería ser el único en tener la potestad de decidir. 

    No le pongamos más puertas al campo y dejemos a los consumidores que elijamos en qué establecimientos tenemos que comprar.  Eso sí, que se nos dé todo tipo de información objetiva, para que podamos elegir en libertad, pero que podamos elegir. 

    Por favor, no elijan Vds. por nosotros, que ya somos mayorcitos.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

     

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