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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 05
    Abril
    2017

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    Murcia

    A vueltas con la Ley Electoral

    Hoy voy a referirme a la modificación de la Ley Electoral de la Región de Murcia, que se materializó inmediatamente después de celebrarse las últimas elecciones autonómicas, en 2015. Este acuerdo, propuesto de forma urgente (y a mi entender precipitada) por todos los partidos de la oposición, fue consecuencia de lo que se denominó el “pacto del Moneo”.

    A un tema como este, y sobre todo cuando en estos días pasados, en nuestra Región, ha sobrevolado el fantasma de unas nuevas elecciones, creo que merece la pena dedicarle alguna reflexión, tratándolo con sosiego y distancia, y sobre todo apartado de los intereses partidistas que, en un determinado  momento, les puedan ser de utilidad a aquellas formaciones políticas que solo están interesadas en la defensa de sus intereses, en ocasiones contrapuestos a los de la colectividad.A vueltas con la Ley Electoral

    La citada Ley fue presentada en la Asamblea Regional para su discusión, a mi entender y como ya he dicho, con precipitación y utilizando una tramitación extraordinaria que no justificaba por sí misma la ausencia de un debate más profundo y enriquecedor, así como la imposibilidad de intervención de una serie de organismos e instituciones que –de seguro- hubieran enriquecido y autenticado el texto del proyecto. La aludida norma contemplaba (y así se aprobó) la creación de una circunscripción única, en la Región de Murcia, además de la rebaja del 5% al 3% como porcentaje mínimo para conseguir algún escaño en las elecciones.

    Aunque la temática que nos ocupa pueda parecer algo farragosa y poco entendible para una parte importante de la sociedad poco dada a detenerse en estos menesteres, analizaremos la incidencia que tienen las circunscripciones y el resultado que ello produce: Se ha argumentado que con la circunscripción única todos los votos valen igual y, por lo tanto, equivaldría a conseguir “un individuo = un voto”; pero nada se ha dicho de que con esta fórmula los territorios (pueblos, municipios o comarcas) pequeños se ven privados de una mínima representación, pues los grandes núcleos de población (al haber solo una división administrativa) “engullirían” matemáticamente a los pequeños.  El municipio de Murcia, por poner un ejemplo, tiene 450.000 habitantes; y cuando los partidos hayan de confeccionar una sola lista en la Región (y no como hasta ahora que ha habido cinco –antes había ese número de circunscripciones-), el citado municipio va a tener un “peso” mucho más considerable, para confeccionar la lista regional, que los de Moratalla, Lorquí o Aledo, por citar una muestra, produciendo, por el contrario, que estos últimos disminuyan sus posibilidades de estar representados en el citado órgano legislativo.

    Además, a esta circunstancia le añadimos que hay un clamor ingente de una mayoría de ciudadanos (no así de los partidos políticos) por “abrir” las listas y que pudiéramos votar libremente a los candidatos sin que nos los “impusieran” como sucede ahora. Si esto se produjese, con la configuración actual de una “circunscripción única”, quedarían anuladas todas las posibilidades de representación de los municipios pequeños, y digo TODAS. 

     

    Veamos: El municipio de Murcia, como ya se ha dicho, tiene casi 450.000 habitantes censados y el de Pliego 4.000 habitantes.- Con la regla de una sola circunscripción que equivale a un elector = un voto en toda la Región, hagan Vds. las cuentas del posible escrutinio: ¿a quiénes van a votar los vecinos de término municipal de Murcia? ¿Acaso creen Vds. que se les va a ocurrir votar a los candidatos que se presentan por Abanilla, o por Ojós o Villanueva…, a los que lógicamente no conocen?. Observen Vds. la diferencia de censados que hay en un lugar y en otro y hagan su propio análisis.  De veras que no se sostiene.

    ¿Y esto por qué ocurre?... Porque la propuesta de circunscripción única a quien de verdad beneficia es a los partidos políticos (en especial a los pequeños) que siguen manejando la confección de las listas como arma de presión y de poder, pero no  sirve para otorgar una mejor y más justa repartición de esa representación, y mucho menos, y en particular, de los ciudadanos que residen en los núcleos más apartados de las grandes ciudades y con menos densidad de población.

    Esto sí que es una injusticia flagrante, y sin embargo no he visto que nadie defienda esta situación… Bueno alguna intervención entre tímida y timorata parece que si se ha producido, pero no ha llegado a calar en la población al haberse impuesto la fuerza de las organizaciones políticas que han defendido sus intereses por encima de cualquier otro.

    ¿Se han preguntado Vds. porque los partidos políticos no quieren ni oír hablar de “listas abiertas”?.  Eso sí que es un voto democrático y directo, pero de eso ni hablar… no les conviene.  Están más preocupados de conseguir que cada una de estas formaciones políticas tenga su trozo de pastel asegurado y les importa un comino si la elección es más o menos democrática o si este municipio (o comarca) va a tener asegurada una representación. Eso sí, en lo que están entretenidos es en que sus “siglas” (que no las personas) puedan gobernar en un determinado territorio,  y si para eso tienen que pactar… pues se pacta; que no pasa nada, aunque el resultado final sea que obtenga la gobernabilidad de un pueblo un partido que ha obtenido un 5% de votos (por ejemplo) y que para ello los partidos se hayan saltado todos sus principios y hayan “utilizado” los votos de unos vecinos para conseguir ese fin.

    No estoy en contra del principio “un ciudadano, un voto”, de lo que estoy en contra es de que esta situación produzca otra grave injusticia y no resuelva el verdadero problema. Lo verdaderamente democrático sería la implantación de listas abiertas y un factor corrector que permitiera la representación de los núcleos más pequeños, o un sistema mixto entre el “mayoritario” y el “proporcional” que permita la elección directa y una representación proporcional. ¡Ah! y nada de pactar si no lo has llevado previamente en el programa electoral.  Ya está bien de utilizar el voto del ciudadano para otros fines distintos a los que lo ha otorgado. Pero eso, señores, no le conviene a los partidos, por lo que seguiremos sufriendo la dictadura de estas formaciones políticas que, amparadas en un falso concepto de la democracia, solamente les mantiene su propio egoísmo colectivo y la supervivencia de sus estructuras de poder.

    ¿Podremos alguna vez cambiarlo?.... Poder sí que podemos, pero… ¿queremos?.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

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