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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 13
    Octubre
    2016

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    Murcia

    A vueltas con la gobernabilidad de España

    La atenta lectura de un artículo de opinión publicado días pasados en el diario El País me ha generado la inspiración que ha dado lugar a esta modesta aportación que, en modo alguno, pretende emular, la docta y sabia pluma que lo ha inspirado. Tan solo pretendo dejar constancia de mi humilde aportación en un tema que todavía sigue generando ríos de tinta y múltiples opiniones, muchas de ellas con cierto signo de enfrentamiento al que yo no pretendo llegar, ni mucho menos, pero sí aportar la opinión de un ciudadano que observa la realidad socio-política de un país que merece encontrar, mediante la serena senda del entendimiento, su camino hacia un destino que la mayoría deseamos, pero que de momento no lo encuentra.

    A vueltas con la gobernabilidad de EspañaMe estoy refiriendo al problema que se ha suscitado, tras la cuasi ruptura generada en el Partido Socialista y la consiguiente dimisión de su Secretario General (Pedro Sánchez), incluida la de una ya muy mermada comisión ejecutiva que, tras la dimisión de una buena parte de sus miembros, se mantuvo fiel a los postulados del mismo.

    Tras los acontecimientos generados en el fin de semana de aciago recuerdo para todos los seguidores (militantes y simpatizantes) de esta formación política, y en general para todos aquellos que nos interesa el futuro y el devenir de nuestra sociedad, nos interesa adentrarnos en el próximo e inmediato futuro que se plantea, con una comisión gestora creada a la que no le tengo ninguna envidia y que tiene frente a sí un problemático dilema, derivado de aplicar el pragmatismo de reconocer que la postura defendida por Pedro Sánchez (que pasaba ineludiblemente por un pacto más o menos encubierto con los nacionalistas/independentistas) no puede ser y además es imposible. El dilema, tras abandonar la idea de constituir un “gobierno transversal”, nos llevaría directamente a decidir entre la aplicación de una abstención “técnica”, o a las terceras elecciones.

    Tras más de diez meses de escuchar el “no es NO” y de asistir a una campaña de concienciación masiva dirigida a las bases de su partido, Pedro Sánchez ha dejado una situación complicada que exigiría una nueva campaña para explicar lo que muchos todavía no han entendido, pero que ya algunos destacados líderes de la izquierda han empezado a vaticinar: El NO a Mariano Rajoy ahora, podría devenir en diciembre en una mayoría absoluta de este. Y lo peor es que, para gestar esa nueva campaña que contrarrestase la actual inercia, ya no queda tiempo.

    Muchas son las voces, todavía coincidentes con la postura del anterior Secretario General, que siguen incitando a consultar con las bases del partido, a sabiendas de que las bases (más próximas al “aparato” y habitualmente más radicalizadas) podrían tumbar los proyectos de la nueva Gestora y devolver la situación al escenario anterior, y aquí es donde de nuevo se necesita la toma de una serie de decisiones importantes, las cuales puede que no cuenten con el beneplácito de la militancia (que no de los votantes), pero en la que se sabe que se juega el futuro de este partido centenario.

    Quiero traer aquí a colación un hecho ya lejano que puede servir de ejemplo en esta toma de decisiones. Fue en el año 1986 cuando, siendo presidente del Gobierno de España Felipe González y habiendo prometido que nos saldríamos de la OTAN en el momento en que el PSOE gobernase, tuvo que apadrinar un referéndum en el que pidió todo lo contrario, es decir el voto afirmativo para seguir perteneciendo a este organismo. Y todo esto frente al clamor que tenía dentro de su partido, donde las bases (la militancia) estaban radicalmente en contra. Felipe González, a quien nadie le arrebatará su talla de estadista, aunque algunos cerriles ahora lo pretendan, se decidió por una opción distinta a la que las bases de su partido le querían imponer, entendiendo que el bien general de España y el de su partido (aunque muchos entonces no lo vieran así) estaba por encima del que defendía la militancia de base y muchos de sus dirigentes.

    Otro ejemplo podría ser el momento en que Felipe González presentó, en el XXVIII Congreso del PSOE (mayo, 1979), su propuesta de renunciar al marxismo, la cual fue rechazada por la mayoría del partido representada en ese Congreso. En aquella ocasión el entonces Secretario General se vio obligado a presentar su dimisión. Tan solo cuatro meses después (septiembre, 1979) la Gestora presidida por José Federico de Carvajal “convenció” a la militancia, posibilitando un cambio de actitud del partido, que decidió abandonar los postulados marxistas. Como se ve nada es inamovible.

    Habría que empezar a explicar que una abstención no significa en ningún modo un apoyo y que el PP, caso de obtener su presidente la investidura, se encontraría con un gobierno en franca minoría donde las fuerzas denominadas del “cambio” iban a poder imponerle todas y cada una de las reformas que –por cierto- Pedro Sánchez ya pactó en su día con Ciudadanos, y por tanto no sería difícil argumentar que, con esta abstención, se conformaría un gobierno del PP, pero que va a gobernar como le dicte la oposición.  Además que es lo que los votantes han querido y han manifestado ¡por dos veces consecutivas!.

    También sería bueno revelar el contenido de una conferencia que Pablo Iglesias ofreció el pasado 25/9 en la Universidad Complutense de Madrid y en la que, entre otras lindezas propias de su ideario, decía: … al contrario de lo que dice la Constitución, España no es una nación soberana en la que haya nacionalidades ni regiones, si no naciones preexistentes que tienen derecho a la soberanía, y que pueden elegir marcharse, si así lo desean, cuando quieran…”. Es importante que los militantes del PSOE conozcan con quien se estaban manteniendo contactos y hasta donde se pretendía llegar  con este tipo de pactos “progresistas” y “transversales”.

    Todo esto o no se ha dicho o se ha querido disimular, para no dañar excesivamente la postura intransigente que se ha estado manteniendo hasta ahora y que únicamente pretendía conseguir un beneficio particular, basado en determinados conceptos ideológicos que los militantes han defendido como un “credo” inmutable; sin darse cuenta que hasta el mismísimo “credo” puede ser cambiado cuando el transcurso de los acontecimientos demuestra que la situación no es realmente la que se había descrito, o ha evolucionado.

    Igualmente no estaría mal recordar que el PP (que no es que yo le defienda y que no lo ha hecho precisamente como para tirar cohetes), aun siendo la antítesis  de lo que pregona el PSOE, sin embargo sí que le valió a Pachi López (en 2009) para gobernar con su apoyo en Euskady, y obtener un acuerdo para su investidura, aunque estaba en contra de lo que prometió en su campaña electoral; entonces no era tan malo, por lo que se ve. Por cierto que en aquella época fue cuando el PSOE cosechó los mejores resultados de su historia en el País Vasco. 

    O también que gracias a un acuerdo “a tres bandas” entre el PSOE, Ciudadanos y el PP, para formar la Mesa del Congreso, el mismo Pachi López pudo ser investido Presidente de este organismo, en diciembre pasado. Pero claro todo esto desmontaría la campaña que, desde el ese mismo mes de diciembre, se ha estado orquestando y desde la que se ha demostrado que la pretensión última (y única) del Sr. Sánchez era llegar a La Moncloa al precio que sea.

    Recientemente, en una entrevista concedida por Elías Díaz, famoso jurista y autor de “Estado de Derecho y sociedad democrática”, manifestaba “… ha sido bueno que Sánchez dimitiera. Su `no´ era estático y eso va contra los fundamentos de la acción política”.    Así mismo y como apuntaba el editorial del periódico al que me he referido al principio de este artículo “…la discusión emocional, y a veces violenta, evita abordar racionalmente los problemas reales”.  Dos frases a tener en cuenta, dignas de ser titulares de sendas ponencias políticas e ideológicas, con las que coincido plenamente y que deberían servir de reflexión a aquellos que todavía creen que es mejor ir a unas terceras elecciones, sin haberse dado cuenta de que el más beneficiado de todos los partidos sería Podemos y, por supuesto, a costa del mismísimo PSOE. Sí, el mismo que estaba dispuesto a pactar con ellos. Por cierto ¿alguien se acuerda de Izquierda Unida?. Pues eso mismo es lo que pretende la formación de Pablo Iglesias para con sus “hermanos” socialistas.

    En otro orden de cosas y a raíz de todo lo que ha estado sucediendo se me ocurre pensar que entre las reformas que hay que poner en marcha, quizá habría que ir pensando en una que resolviera el problema que se ha generado con la investidura. Me refiero a que va a ser necesario replantearse alguno de los aspectos de la Ley Orgánica del Régimen General Electoral, en lo que se refiere a las elecciones generales y establecer otro tipo de mecanismos (como el que contempla las elecciones en el Régimen Local), o en alguna Comunidad Autónoma en particular (País Vasco, por ejemplo), y donde el procedimiento electoral no permite la repetición de este tipo de elecciones. Estoy convencido que, esta reforma, serviría para evitar que el “dontancredismo” de unos y la intolerancia de otros nos llevara de nuevo a pasar más de diez meses en una situación de interinidad y con un gobierno en funciones que no puede tomar determinadas decisiones, importantísimas algunas de ellas para afianzar la salida de una crisis, mientras al parecer todavía hay algunos que prefieren esta paralización, anteponiéndola, por ser favorable a sus intereses personales. Pero esto es una cuestión que se podrá tratar en otro artículo.

    Lo que sí es cierto es que deberíamos tomar nota y erradicar este tipo de situaciones para el futuro. Estamos dando un lamentable espectáculo y hemos perdido mucha de la credibilidad que España había generado. Hemos enterrado el magnífico sello y el prestigio que nuestro país consiguió con la transición española, que ahora muchos indocumentados se quieren cargar y borrarla del mapa de la historia.

    Es posible que a la hora de que este artículo vea la luz todo puede haber cambiado, dado lo vertiginoso de los acontecimientos y las sucesivas situaciones que se van planteando, algunas con una endiablada complicación que hacen imposible augurar un punto final.  En todo caso, deseo firmemente que este tipo de hechos encuentren la mejor de las respuestas; que acierten en sus diagnósticos y consiguientes tratamientos y que pronto veamos a un Partido Socialista fuerte cohesionado y ocupando el lugar que le corresponde en nuestra sociedad.  Se lo merece.

    Con la publicación de estas opiniones no pretendo generar ningún tipo de debate, simplemente he querido manifestarlas como un producto de mi exclusiva interpretación, ante una situación que afecta de manera sobresaliente a la sociedad en la que vivimos. Reconociendo, por tanto, que puede y de hecho estoy seguro que hay, otro tipo de interpretaciones, tan legítimas y tan libres como lo puedan ser estas, pero… esto es lo que pienso... y así lo he querido expresar.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

     

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