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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 02
    Noviembre
    2017

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    Murcia

    A vueltas con el federalismo

    Los últimos acontecimientos acaecidos como consecuencia de la crisis provocada por el intento de secesión de Cataluña han propiciado, nada más y nada menos, que los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) se pongan de acuerdo en algunas cuestiones fundamentales. Pero sobre todo lo más importante, y que sin duda ha sido primordial, fue la necesidad de aplicar el tan manido artículo 155 de la Constitución, con el objeto de encarar el grave problema creado en España por la pretendida independencia de una parte de su territorio y para conseguir la restitución del orden constitucional y de la democracia, que habían sido quebrantados por las sucesivas actuaciones delictivas protagonizadas por el Gobierno y el Parlamento de Cataluña.A vueltas con el federalismo

    Para llegar a este acuerdo, el Partido Socialista exigió acometer la tan cacareada reforma constitucional, propiciando la creación de una comisión, que en el plazo de seis meses, elabore un estudio y propuesta de un nuevo modelo territorial donde poder dar cabida a las distintas “sensibilidades” procedentes de la pluralidad y de las diversas singularidades existentes en nuestra sociedad. Este es el principal argumento que esgrime el PSOE, al proponer su idea de configuración de una España Federal como solución a los problemas de autogobierno y de proliferación del sentimiento nacionalista e independentista que han lastrado la reciente historia de nuestro país.

    Sin tratar de menospreciar la propuesta hecha por el Partido Socialista, es más creo que es importante hacer una revisión de algunos aspectos de nuestra Carta Magna y alabo el sentimiento conciliador y de dialogo que conlleva esta propuesta, sin embargo es conveniente analizar la estructura territorial que nos dimos con la Constitución de 1978 y el marco legal en el que nos hemos estado moviendo a lo largo de estos casi cuarenta años de andadura democrática.

    El Estado de las Autonomías, que salió de la Constitución de 1978 y del consenso generalizado auspiciado en los años de la transición, pergeñó un marco constitucional del que nacieron las distintas Comunidades Autónomas, también llamadas nacionalidades, y que se conformaron en torno a dos artículos de la Constitución: el 151 (al que se acogieron las Comunidades históricas de Cataluña, País Vasco y Galicia) y el 143, también llamado “la vía lenta”, que se aplicó al resto de las Autonomías. Prácticamente, y aunque quedan algunas transferencias legislativas pendientes de concluir, el nivel de competencias traspasado es casi total, si bien existen algunas diferencias (policía autonómica, justicia, costas del Estado…) competencias estas que no están asumidas por todas las Comunidades.

    Cataluña y el País Vasco son las dos Autonomías con más competencias transferidas y aquellas que tienen un mayor nivel de autogobierno. Son las únicas que tienen policía autonómica que han asumido las tareas propias de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, cuerpos estos que sí que las siguen manteniendo en el resto de Comunidades. Hay que referir  que algunas Autonomías no han querido asumir determinadas competencias (caso de Murcia con las relativas a la Justicia) y otras aún están negociando algunas de índole secundaria, que no tienen excesiva influencia en su desarrollo estatutario.

    Todas las Comunidades Autónomas tienen su Parlamento Autonómico, con posibilidad de legislar y así se da la paradoja de que tengamos, en bastantes casos, distintas legislaciones sobre una misma materia, según sea la Comunidad donde se haya promulgado. Esto ha perjudicado mucho a la competitividad y a la unidad de mercado y dio lugar a que desde el Estado se promulgara una Ley denominada “de unidad de mercado”, con el objeto de armonizar las distintas leyes emanadas de estos parlamentos. Por desgracia esta iniciativa no ha tenido ningún éxito y seguimos teniendo una disparidad de normas que, para que se den una idea, voy a resumir en una sola: España es el segundo país receptor de turismo del mundo y tenemos diecisiete Leyes de Turismo (una por cada Autonomía) que regulan los mismos conceptos, pero con distintos enfoques y aplicaciones.

    Una Federación suele atribuirse a la unión de diversos Estados, conformados a su vez por la reunión de varias entidades territoriales y políticas.En general las federaciones se constituyen sobre un acuerdo original entre países sobranosy sus componentes se conocen generalmente con el nombre de "Estados", por lo que para diferenciarlos de los "Estados nacionales" se les suele denominar "Estados federados". Estos se pueden dotar de cierta autonomía, ya que otras competencias les están reservadas al gobierno federal. Los Estados que forman la federación no suelen tener derecho a separarse unilateralmente de la misma ni tampoco tienen competencia en asuntos de política exterior y por tanto carecen de la consideración de independientes bajo el derecho internacional ni en otras muchas competencias que están reservadas al Gobierno “federal”.Entre las federaciones más conocidas y que tienen estas características se encuentran Alemania, Argentina, Brasil,  Estados Unidos, México o Suiza, por nombrar algunos países con este régimen político.

    En Alemania, por ejemplo, el Bundesrat es una cámara que tiene por función aprobar, rechazar o sancionar las leyes federales que afectan a las competencias de los Estados federados. Sus miembros son nombrados por los Gobiernos de dichos Estados y actúa como órgano constitucional federativo y legislativo de Alemania en aquellos aspectos que afecten en exclusiva a estos Estados. Aunque según la constitución alemana oficialmente no es parte del Parlamento federal, en la práctica ejerce las funciones de una cámara alta (la cámara baja se denomina Bundestag).

    España, por tanto, es lo más parecido a un Estado Federal, incluso –a nivel de competencias transferidas- es el más descentralizado de la Unión Europea y uno de los más avanzados en esta materia en el mundo. La diferencia es que una Federación asocia a varios Estados independientes, mientras que en España se quiere hacer una Federación separando territorios de un solo Estado, para volver a asociarlos y crear de nuevo uno, uniendo lo que antes hemos separado. Una genial idea que, aunque yo no la comprenda, si esto fuera la solución del problema que nos hemos creado nosotros mismos, hasta la apoyaría.

    Pero mucho me temo que al final esto no es más que una trampa saducea para conseguir más competencias (sobre todo aquellas que tienen un componente de proyección y reconocimiento internacional) que les permita a los independentistas un nuevo asalto a la unidad de España y la enésima proclamación de independencia. Esto hace que sea bastante escéptico a la hora de creer que la solución federalista podría ser el remedio al problema territorial de España. Pero, como he manifestado anteriormente, si supiera que esto va a funcionar, no dudaría ni un momento en apoyar este procedimiento en el que, sin duda, llevamos mucho avanzado, y sería una forma útil para darle juego a nuestra  cámara alta (El Senado), y que dejara de ser lo que algunos consideran un cementerio de elefantes para convertirse en una verdadera cámara de representación territorial. Por cierto, podríamos aprovechar para aclarar algunos aspectos que no están suficientemente definidos en nuestra Constitución y delimitar, de una vez para siempre y sin trampas, las diversas competencias autonómicas que producen una cierta distorsión en la concepción de la unidad de España como nación y darle una vuelta, de paso, a las competencias en educación, fruto de muchos de los males que ahora nos aquejan.

    Mucho me temo que algunos no van a estar por la labor y van a seguir erre que erre, pero merecería la pena intentarlo.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

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