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Blog Desde mi Atalaya - Jesús Norberto Galindo Sánchez

Jesús Norberto Galindo Sánchez

Miembro de honor de la Asociación de Directivos de Empresas Turísticas de España, durante una parte de su vida profesional ha estado vinculado a la gestión y asistencia técnica de organizaciones y actividades turísticas, tanto en la empresa privada como en el sector público. Corresponsal de prensa d...

Sobre este blog de Murcia

La temática de aquellos artículos, reflexiones o ensayos que se van a difundir en este blog están referidos a acontecimientos puntuales relacionados con la actualidad de tipo social, político o profesional y no pretenden guardar ningún tipo de hilo conductor ni temático, en concreto, entre ellos, má...


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  • 20
    Septiembre
    2017

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    Murcia

    A vueltas con Cataluña

    Me había propuesto no escribir nada en relación con todo lo que está sucediendo a raíz de la pretendida y manida independencia de Cataluña, pero reconozco que he sucumbido a la presión mediática y al “tole-tole” diario al que ya nos tienen abonados todos los medios de comunicación; no obstante mi comentario de hoy va a estar basado en un punto muy concreto: Cómo hemos llegado a esta situación y qué consecuencias pueden acarrear.

    Hagamos historia: A pesar del adoctrinamiento al que nos tienen acostumbrados los más radicales independentistas sobre las raíces históricas de sus arcaicas reivindicaciones podemos afirmar que la unidad de España, tal y como se la conoce desde hace más cinco siglos, data del año 1479. Iniciándose esta mediante la unión de los dos reinos que entonces existían (Aragón y Castilla), y donde Cataluña no aparecía por ningún lado; es más pertenecía a Aragón como bien se sabe. Y si nos acercamos algo más en el tiempo, podremos concluir que en ese territorio, en los últimos 150 años, han habido tres intentonas independentistas: En marzo de 1873, coincidiendo con la I República (y que duró dos días); en 1931 (ya con la II República) y que acabó en una negociación con el Gobierno de España; y la última, la de octubre de 1934, que duró diez horas, y que acabó con todo el gobierno catalán (con Luis Companys a la cabeza) en la cárcel, como ya todos conocemos a través de la historia. Es curioso que aquellos que en sus actos reivindicativos por la independencia enarbolan en muchas ocasiones, como emblema de libertad, la bandera republicana no se acuerden que esas tres intentonas a las que me he referido anteriormente se formularon en tiempos de la I y II Repúblicas Españolas.A vueltas con Cataluña

    El problema en Cataluña es de mucha más envergadura y tiene raíces más profundas, y no precisamente vinculadas a una ideología o forma de gobierno concreta. Recordemos que el partido pdCAT (antigua Convergencia y Unió), y uno de los promotores de esta iniciativa, es un partido en el que está asentada la burguesía más acomodada y de derechas de toda la sociedad catalana. Tendríamos que retrotraernos a la etapa de la reciente transición española; una etapa de liberalización y democratización de nuestro país que propició un significativo rebrote de las aspiraciones nacionalistas latentes en una parte  insignificante de la sociedad catalana. La vuelta de José Tarradellas y su inolvidable “ya sos aquí” marcaron un nuevo tiempo en las aspiraciones de esa minoría que –en aquél entonces- no soñaba, ni por el forro, con una segregación y con la constitución de un Estado independiente; más bien al contrario, lo que pretendían era dotarse de una mayor autonomía y de un reconocimiento lingüístico y social que hasta entonces había sido tabú.

    Las transferencias, en materia de educación, efectuadas a la autonomía catalana fueron una de las claves principales que propiciaron el estado de opinión que en estos momentos se vive en Cataluña. No podemos obviar que estas transferencias han servido para que se editen multitud de libros de texto, donde la historia de España y su relación con esta Comunidad Autónoma se han tergiversado y se han adaptado a los postulados de aquellos grupos más radicales. Y sobre todo se ha fabricado un modelo de sociedad que es el que –las generaciones adoctrinadas con estos textos- están tratando de imponer en estos momentos, utilizando –eso sí- los más perversos procedimientos antidemocráticos e imponiendo una dictadura que nos recuerda al fascismo más puro.

    Por otra parte está la oligarquía catalana, compuesta por una serie de familias acomodadas, algunos empresarios sin escrúpulos y un buen número de corruptos, a los que les viene muy bien este ensayo independentista, que les permitiría tapar los innumerables pelotazos que están dando (incluido el 3%) y dotarse de una cierta impunidad,  utilizando –desde el poder que les otorgaría la independencia- todos aquellos resortes administrativos, orgánicos y judiciales que les permitieran irse de rositas y seguir atropellando, estafando y chupando del bote, mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos observan, entre atónitos y amedrentados, como se va degradando una sociedad y como se están fracturando las familias, sin la más mínima esperanza de poder recuperar el “seny” que tanto ha distinguido a esta colectividad. Una prueba irrefutable de esta situación ha sido corroborada al haberse demostrado recientemente la implicación de algunos de estos empresarios, que están pagando con fondos propios los preparativos y la logística del pseudo referéndum previsto para el 1-O.

    La fractura civil de la sociedad, a la que me he referido anteriormente, y que afecta de forma alarmante y dramática a los núcleos familiares más enraizados, es una de las principales consecuencias que está produciendo esta diabólica situación. Es el germen a través del cual nos estamos conduciendo a un nuevo escenario en el que no sabemos ni podemos imaginar cómo podría acabar. Prudencia, templanza y no sé cuantas más virtudes teologales habrá que esgrimir para salir de este callejón en el que, de momento, no se ve la salida. Pero también, llegado el momento, habrá que pedir responsabilidades; y aquellos que nos han conducido a este precipicio tendrán que responder de sus actos, y de haber utilizado de forma irresponsable, temeraria y torticera los distintos medios y resortes de los que han dispuesto, poniendo en riesgo la convivencia, la paz, la igualdad y la integridad de toda una sociedad a la que estaban obligados a servir y representar.

    Al independentismo lo hemos ido engordando y cebando entre todos, quizá de una forma involuntaria. Además de los errores del gobierno, instalado en un cierto inmovilismo, también desde otras instancias se les han dado ciertos bríos, auspiciados por una serie de políticas ambiguas y contemporizadoras que les han dado aire en algunos momentos en los que se precisaba todo lo contrario. No se ha sabido comunicar ni ha habido una política de información efectiva por parte de las distintas entidades. Una mayor cohesión de los partidos denominados constitucionalistas se echa en falta en estos momentos, mientras el tópico “España nos roba” se ha impuesto de una forma generalizada y muy permeable sin que se haya sabido contrarrestar de forma objetiva.

    El resultado se refleja en la actitud de miles de catalanes que han sido perfectamente adoctrinados y que no han sabido (o no han querido) hacer un análisis objetivo de la situación. Se han creído a pies juntillas (algunos de buena fe) cuantas historietas y falacias les han contado los independentistas, la mayoría de ellas inventadas y sin ningún fundamento real. Recientemente escuché unas declaraciones hechas por un joven alcalde de una población catalana en las que utilizaba una serie de argumentos totalmente incongruentes y sin ningún tipo de base, ni jurídica, ni social, ni mucho menos democrática; y me di cuenta que las consignas que se han venido esgrimiendo y los procedimientos de intoxicación, junto a los errores cometidos por otros organismos e instancias políticas y administrativas, han surtido efecto y se ha inoculado una especie de virus difícil de erradicar en estos momentos. Ánimo y fuerza para sobrellevarlo, a todos aquellos que aún no han sido infectados, porque ellos ganarán la gloria.

    Que Dios nos pille confesados…

    Posdata.- Por cierto, a todos aquellos españoles que se sientan como tal y que en algún momento han votado, de buena voluntad, a Podemos: ¿de verdad no les abochorna la actitud de los dirigentes de este partido?; ¿están ustedes dispuestos a consentir el derecho a decidir que defiende esta formación política, cuando no hay ningún país, con carácter democrático, en el mundo que lo contemple?; ¿permitirían el desmembramiento de España como nación?; ¿dónde pondrían ustedes el límite: en la Comunidad Autónoma, en la Provincia, en el Municipio… o en la pedanía?. Respóndanse ustedes mismos y actúen en consecuencia.

    Jesús Norberto Galindo // Jesusn.galindo@hotmail.com

     

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