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mi nombre es antonio sànchez amoròs, tengo 36 años y estoy casado. en la actualidad soy secretario de organizacion de cartagena del partido para la regeneracion de la democracia en españa, PRDE.

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blog destinado a discutir las noticias y temas cotidianos de las personas de a pie.


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  • 30
    Mayo
    2012

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    Desmontando a Gorriaran y a todos los amantes de las subvenciones públicas

     

    Desmontando a Gorriaran y a todos los amantes de las subvenciones públicas: JUAN JOSÉ MOLINA
     
    El líder numero dos de UPyD, argumenta que, frente a esa discusión (subvencionar los partidos políticos) hay que centrarse en que pagar con dinero público a partidos y políticos “es una exigencia de los propios objetivos y reglas de un sistema democrático” porque sin subvenciones no pueden haber partidos y sin partidos no puede haber democracia.
     
     
    Entonces los partidos políticos que no tenemos subvenciones ¿qué somos?, ¿existimos?, ¿Somos ectoplasmas políticos? ¿Qué era su partido cuando empezó y no tenía ayudas públicas?
    Gorriarán continúa argumentando en su blog que los sistemas que han intentado ser democráticos sin este tipo de partidos se han convertido en dictaduras maquilladas. Así, pone de ejemplo el sistema griego en el que los políticos en principio no cobraban y, como tal, se dedicaban a otras cuestiones sin prestar atención al servicio público hasta que al final lo cambiaban por los negocios privados con lo que había que “pagarles una cantidad fija para retenerlos en sus puestos”. Otro de los ejemplos que pone es el del sistema parlamentario británico en el que antiguamente no se pagaba a los Comunes porque ser parlamentario era labor de “un rentista que no necesitaba trabajar para mantener su estilo de vida” con lo que critica que si no se paga a los políticos, sólo los más acomodados podrán acceder a puestos de responsabilidad pública.
    ¿Y quién está hablando de no pagar a los políticos? Lo que se pide es no subvencionar a los partidos.
    Igualmente argumenta que la democracia contemporánea es “inseparable de la existencia y actividad de partidos políticos” porque representan todas las ideas de la sociedad de la forma más sencilla y para que se representen todas las ideas, todos los partidos tienen que jugar en la misma división que se gana mediante las subvenciones estatales sin las que, opina, un ciudadano normal no puede fundar un partido. “Todos los partidos que hayan obtenido un apoyo electoral significativo debe contar con ayudas públicas para desempeñar su labor”- afirma, lo cual sólo se consigue con subvenciones y ayudas fiscales ya que si no sólo los partidos de los más poderosos podrían pagarse sus campañas electorales y obtener así visibilidad pública.
    ¿De verdad juegan, según usted, todos los partidos en la misma división? o ¿Hay una división de subvencionados y otra de proscritos? ¿Cómo van a representarse todas las ideas si aquellos no subvencionados quedan fuera de la división adinerada? Si solo aquellos que obtienen un determinado apoyo electoral, traducido en representantes, tienen derecho a subvención, ¿qué ocurre con la igualdad de oportunidades en la política? ¿Por qué se beneficia con dinero público solo a unos y se discrimina a otros? ¿Por qué cada vez que empieza la carrera electoral unos parten en fórmulas uno y exponsorizados y otros en su utilitario de serie y pagándose los gastos de su bolsillo? ¿Es esa la democracia de la que habla Gorriaran?
    “Si se rechaza el principio de que los partidos políticos reciban ayudas públicas, tendremos otra forma de oligarquía: sólo podrán actuar los partidos con dinero privado detrás, provenga de lobbys de cierto negocio o de misteriosos donantes anónimos”- argumenta.
    El problema no es tanto de donde venga el dinero, si no de las prebendas que pretendan conseguir los donantes y eso dependerá de la catadura moral y apego a la legalidad de los propios partidos. Si pagan favores económicos con decisiones antidemocráticas o ilegales, entonces, no estamos hablando de financiación sino de corrupción.
     
    Por otra parte, critica a todos los que piensen que se puede vivir en democracia sin subvencionar a los partidos políticos ni hacer que los cargos públicos cobren de los impuestos del ciudadano ya que “postula una oligarquía, una dictadura o cualquier otra cosa, pero no una democracia” así como califica de “absurdo” el “empeño de algunos por clamar contra lo que cobran los cargos electos y acusarles de incompetencia y corrupción… para volver a votar a los mismos y desentenderse de las mejoras posibles en materia de transparencia y lucha contra la corrupción, entre otras urgencias”.
    Y no se ha parado a pensar, señor Gorriaran, que si siempre votamos a los mismos es porque esos mismos gozan de unos privilegios económicos, gracias a las subvenciones que a usted tanto le gustan, que impiden la libre competencia en igualdad de condiciones y por ende, la entrada de nuevas caras en el panorama político.
     
    Por último, propone que a parte de las subvenciones, los ciudadanos que tengan ideario político se afilien y paguen sus cuotas “para que los partidos puedan alcanzar una autofinanciación real” porque, además, así asumirá “parte de la responsabilidad política”. “Reclamar al Estado que lo facilite todo y reprocharle que financie el sistema que lo sostiene es pueril e irresponsable”- remata.
    Primero llama “lobbys” a las donaciones privadas provenientes de misteriosos donantes y ahora pide dinero a los ciudadanos para que se responsabilicen económicamente en el sostenimiento del sistema. ¿Y para llegar a este punto ha dado tantas vueltas?, al final, ¿El dinero privado es bueno o malo?
     
    Usted no defiende un sistema de subvenciones porque le parezca justo o necesario, si fuera así, lo primero que debería pedir es un cambio en la forma de financiación de los procesos electorales. De ninguna manera se puede discriminar a entidades políticas legales tratándose de dinero público. Si quiere que se siga financiando a los partidos políticos, que sea de una manera justa, que reciban lo mismo todos durante el periodo electoral para llevar a cabo una campaña política en igualdad de condiciones, que reciban los mismos espacios electorales y las mismas ayudas económicas y que finalmente, sean los ciudadanos los que libremente elijan la propuesta que más les guste. Todo lo demás es agarrarse a la teta y no querer soltarla. La oligarquía la forman ahora su partido y todos los que reciben subvenciones del Estado.
     
    El único dinero que merece un partido político es, en todo caso, el necesario para llevar a cabo una campaña electoral en igualdad de condiciones con sus otros contrincantes, a partir de ahí, cada barco que sostenga su vela con las aportaciones de sus afiliados.
     
    Juan José Molina,
    Portavoz Nacional de PRDE,
    Partido para la Regeneración de la Democracia en España

     

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