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Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Murcia

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 10
    Junio
    2012

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    Rajoy solo tiene agenda deportiva

    Es difícil titular esta entrega sin incurrir en la ofensa. “Rajoy no tiene vergüenza” significa que figura entre los pocos españoles que no se sienten avergonzados al ser obligados a mendigar ayuda exterior para bancos insensatos, pero el enunciado podría pecar de equívoco.

    “Rajoy es un irresponsable” se refiere a que no da respuesta a las incógnitas del rescate, y también a que se comporta como si Europa le debiera algo, cuando acaba de contraer una deuda de cien mil millones que negaba hasta anteayer. Podríamos probar con “Rajoy es un frívolo”, porque abandona la partida desplumado y se vanagloria de que “el que he presionado he sido yo”.

    Sin embargo, hasta la frivolidad requiere un principio de energía y de iniciativa, improbables en el personaje. En efecto, nos hemos inclinado por el más tibio de los titulares posibles, pueden atribuirlo a los residuos del periodismo complaciente –y responsable incluso para juzgar a los irresponsables– que exigía el papel. “Rajoy sólo tiene agenda deportiva” se refiere a que únicamente explica con todo detalle la programación de los goles y los sets de los atletas españoles.

    En cambio, carece de programa político y su resumen de la mayor crisis económica de la historia de España es “un problema que está ahí”. De Guindos contestó desairado el sábado a una pregunta sobre la ausencia de Rajoy en la explicación del rescate. Debió limitarse a constatar que era innecesaria la presencia de un jefe de Gobierno que define la situación en que “estamos donde estamos”.

    El único dato concreto de la tardía comparecencia del presidente establece que se reúne con sus colegas europeos en los descansos de los partidos de fútbol, apenas un cuarto de hora de trabajo para justificar un desplazamiento a Polonia en medio del desastre. A pesar del optimismo numantino de Rajoy, la crisis es demasiado seria para dejarla en manos de los futbolistas españoles. La intervención de ayer mostró a un presidente de Gobierno que se reía de Europa, pero su estilo “opaco” –New York Times– ha traspasado fronteras y encarece la deuda española.

    El presidente del Gobierno se halla muy cerca del interrogante que acosó en el Reino Unido al anodino John Major, “¿para qué sirve Rajoy?” En efecto, sería otro excelente titular.

     

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