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Blog Causas perdidas - M. Vallés

M. Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Murcia

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 30
    Marzo
    2012

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    No son los sindicatos, son los ciudadanos

    Si los sindicatos son realidades decimonónicas, combatirlos incurre en idéntico anacronismo. La lógica tiene difícil asiento en la peripecia de Esperanza Aguirre, obligada a repartir sus mandobles entre la izquierda de ‘Novecento’ y la derecha de Rajoy/Gallardón. Enfrascada en la lectura única de números atrasados de ‘ABC’,  la presidenta de todos los madriles vaticina que las organizaciones sindicales se desplomarán “como cayó el Muro de Berlín”, sin reparar en que ambos acontecimientos coincidieron en un pasado lejano, antes incluso de que ella fuera la inexplicable ministra de Cultura. Por su pedigrí, debiera preocuparle más que España corra el riesgo de hundirse “como cayó Wall Street”, una metáfora tan poco castiza.


    La impronta de los sindicatos debe ser por fuerza más visible en la huelga que en las manifestaciones posteriores, que funcionan por el mecanismo de adhesión espontánea o aluvión. Al margen de la bizantina discusión sobre la incidencia del paro, la muchedumbre en las calles alcanzó el jueves proporciones de vértigo. Salió a protestar uno de cada veinte españoles o, en la comparación que favorecería el presidente de Mercadona ávido por un mercado laboral pekinés, el equivalente a que se manifestaran setenta millones de chinos. Por lo tanto, la convocatoria triunfó donde los ciudadanos empuñan el timón y las entidades sindicales aportan la coreografía y el acompañamiento. El futuro de la huelga general es una combinación entre la internet del aire acondicionado y la interrelación al aire libre. Del Muro de Berlín al muro de facebook.


    No son los sindicatos, son los ciudadanos. Aguirre deberá calibrar el grado de desesperación de los consumidores consumidos, cuando se alinean incluso junto a unos sindicatos que no inspiran excesiva confianza. Al fin y al cabo, los créditos se piden a bancos, las instituciones más desacreditadas y culpables de la crisis en el inconsciente colectivo, según el CIS. De paso, el Gobierno puede aprender de la lección de suavidad en las formas o ‘understatement’ que han exhibido Méndez y Toxo durante la preparación y culminación de la huelga general. Sin alzar la voz, como si hubieran contratado a los asesores de imagen de Obama. Aunque la ciudadanía protestaba por su cuenta, UGT y CCOO han tenido la virtud de no empeorar su leyenda, algo que cuesta afirmar de los partidos. El de Aguirre ha decidido que, cuando te abandonan tus conciudadanos, debes buscar comprensión en Bruselas. Muy siglo XIX.
     

     

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