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Carlos Rodriguez Ibañez

He sido concejal y portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Cehegín (Murcia) (2007-2011) ...

Sobre este blog de Sociedad

Actualidad política, económica, cultural y social desde una perspectiva eminentemente progresista.


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  • 30
    Septiembre
    2011

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    PURA MIERDA

    Que gran drama humano el que están viviendo, por desgracia,  cada vez un mayor número de personas que están pasando por el durísimo trance del desahucio.

    Casi todos los días y de forma cada vez más frecuente podemos encontrar en los diversos medios de comunicación que plataformas anti desahucios impiden, interponiéndose físicamente, que familias, muchas familias, demasiadas,  vayan a parar con sus huesos a la puta y fría calle. Perdonad la crudeza de mis palabras pero es lo que siento y pienso. Porque es duro leerlo, mucho más crudo es verlo y no quiero ni imaginar lo que deben sentir esas familias al sufrirlo. Hombres, mujeres, niños y ancianos. Todos fuera sin contemplaciones, sin diferencias. Desgarrador. Humillante para el ser humano.

    La mayoría de los casos, si no todos, esta penosa situación va cogida de la mano a la falta de trabajo, circunstancia esta que provoca la falta de impago de la hipoteca y que hace que el drama se convierta en una espiral diabólica: No hay trabajo, no puedes pagar y los bancos sin contemplaciones “ejecutan”, nunca mejor usado el término, a esas familias sin contemplaciones. A veces el desahuciado no es ni el deudor: Es el padre, madre o familiar que guiado por su buena voluntad de ayudar a un hijo o quizá a un amigo avalaron en su día la hipoteca porque así lo exigía la sanguijuela que concedió el crédito hipotecario ¿Qué padre no avalaría a su hijo?

    Lamentable es verse en la calle, sin casa, sin trabajo y encima seguir endeudado con ese banco porque el valor actual de la vivienda no cubre el total hipotecado ¿Cómo puede ser? ¿El chupa sangre que sí prestó no tiene responsabilidad alguna cuando concedía créditos y créditos para la casa, los muebles y el coche? Así se cumple la tremenda paradoja de quedarse sin casa y con la púa. Y a seguir pagando ya en la calle.

    Ilusiones rotas, esperanzas destrozadas, lágrimas, impotencia y desesperanza.

    Doloroso es lo descrito y muy grave que derechos reconocidos en nuestra Constitución, la misma con la que se les llena la boca a nuestros políticos,  como son los de tener una vivienda digna donde cobijarse y el derecho al trabajo que permita, como poco, cubrir nuestras necesidades básicas no son cumplidos de ninguna de las maneras ¿Para qué figuran entonces en esa “Carta Magna”? ¡Y no culpemos una vez más a esta crisis que todo lo tapa! Porque no se cumplió nunca, ni en la época de vacas gordas. Mucho gasto suntuario. Muchas prebendas para unos pocos. Demasiados retiros dorados. Muchos sinvergüenzas, demasiados. Estómagos agradecidos ocupados y solo preocupados en seguir viviendo bien. Drama para muchos, beneficios para pocos. Pobres cada vez más pobres. Ricos cada vez más ricos. Impuestos sobre el patrimonio que grava a los que tiene el capital con fecha de caducidad ¿Pero cómo es esto posible? ¿Para cuando la dación en pago? ¿Qué partido político está dispuesto a cambiar la Ley Hipotecaría que obligue a aceptar la entrega de la vivienda como forma de solventar la deuda?

    Mal vamos. La culpa no es del ciudadano. O sí, por poner a personajes que no velan por el interés general –salvo las honrosas excepciones- en lugares de toma de decisiones. Miseria humana. Alimañas sin corazón. Pura mierda.

     

     

     

     

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