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Carlos Rodriguez Ibañez

He sido concejal y portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Cehegín (Murcia) (2007-2011) ...

Sobre este blog de Sociedad

Actualidad política, económica, cultural y social desde una perspectiva eminentemente progresista.


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  • 04
    Abril
    2011

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    De sucesiones y dobletes

    Me da la impresión de que hay mucha gente interesada en que nuestros temas de conversación giren en torno a personas, personajes o personajillos. Hay grupos a quienes se les deja a las Belenes Esteban, las duquesas de Alba, las Pantojas…y otras por el estilo para hacer que algunos sectores de población mantengan un alto nivel de competencias, en cuanto a documentación sobre sus vidas y milagros se refiere.

     

    Para otros grupos hay que dejarles a los Ronaldos, los Mouriños, Iniesta, y más y más. No creo que se sientan perjudicados porque, aunque no tengamos datos, sería interesante conocer estadísticamente las horas de TV y radio que consumen, y las páginas en blanco que llenan.        

     

    No nos dejan aparte a quienes nos interesamos por la cosa pública, la política de la “polis”. Y ¿saben a qué personaje nos han puesto en el candelero? Evidentemente al presidente del gobierno. Pero no es lo más grave que se hable tanto de su persona, puesto que para eso es una persona muy pública, sino que lo que me parece ya hasta esperpéntico, es que la mayor parte de la información que nos aparece estos días, es el dichoso tema sucesorio: que si no va a renovar, que si le va a suceder mengana o fulano, que si lo va a anunciar tal o cual día. En fin que encuentro cierto paralelismo con el modelo aplicado a personajes más banales.           

     

    Y es que, digo yo, ¿no será mejor dejarle gobernar hasta el final de su mandato o hacerle una moción para cambiar el signo, o qué sé yo? ¿No será más importante que gasten él y su equipo el tiempo en intentar enmendar el barullo en que no encontramos, que no en responder a los insistentes reporteros sobre el cuándo y el quién?           

     

    Sin embargo no se abordan y debaten cuestiones que, de por sí, eliminarían toda esta pequeña intriga que se tiene sobre candidaturas y sucesiones. Son muchas pero vamos a coger dos que vienen muy a pelo en estos días preelectorales.             

     

    Nada simple es el tema de la limitación de mandatos o limitación  de tiempo en los cargos públicos. Una sociedad democráticamente madura debe empezar a tomar conciencia de que, si no todos, algunos defectos de nuestra sociedad tendrían más fácil acometida. Nos ahorraríamos estas energías y disquisiciones sobre si sigue o no, favoreceríamos que los partidos formasen repuestos, evitaríamos tomar calor a lo sillones, refrescaríamos las formas de gobernar. Porque parece que no hay más que una especie de casta formada para la cosa pública, que son los mesías elegidos, y que fuera de ellos no hay salvación.            

     

    Convencidos como estamos de que hay mucha gente preparada, alguna muy honesta y sana, lo que toca es ganar para la causa los grandes caudales de creatividad y de formación de que disponemos y dejarles paso. ¿O acaso ese dicho de las generaciones preparadas es solamente una de tantas frases para hacerles la pelota a los y las jóvenes?         

     

    No quiero terminar sin plantear otra cuestión que, en el fondo, guarda relación con la anterior, en el sentido de ser algo que viene a cuento cuando de elecciones se trata. Me refiero al de los DOBLETES. De esto tenemos varios ejemplos en nuestra región, y creo que vamos a repetirlos en las próximas.          

     

    Doblar en cargos no me parece serio, señores. Si todos dicen que tienen tan buenos equipos, ¿qué razones hay para que algunos y algunas tengan que ser diputados y alcaldes, diputadas y alcaldesas, por ejemplo? Si es tan importante su tarea se supone que, o son superhéroes- y ese no es un buen modelo- o alguna de ellas tiene que flaquear. Y si son tan buenos y buenas no debemos quemarlos cargando sobre sus espaldas tanto trabajo. Aparte de que, debemos dar ejemplo de no tener más de un trabajo como una medida para reducir el paro, y así mal me lo están poniendo. Y no digamos como andará el tema de la conciliación de la vida laboral y familiar, algo también difícil de practicar con tantas ocupaciones.           

     

    Como ven, hay cositas de las que hablar sin personificar. Son modelos caducos que hay que cambiar para que la gobernanza sea como mínimo un poco más democrática y por supuesto más participativa.  

     

    Ángeles Trujillo.- Foro Ciudadano de la Región de Murcia y de Calasparra      

     

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