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A pie de tiza
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  • 19
    Enero
    2011

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    ¿Quién educa? Todo educa

     Hace unos días (diario El Mundo del viernes 14 de enero) leí una entrevista con Irene Rigau, actual consellera de Educación del Gobierno de la Generalitat catalana. Al final,Salvador Sostres, el entrevistador, le decía: "La consejería vuelve a llamarse de Enseñanza y no de Educación." A lo que ella contestaba: "El colegio enseña y los que educan tienen que ser los padres. Los problemas de falta de respeto hacia el maestro suelen venir de casa, de la falta de respeto del niño al adulto. Un maestro no es un colega, ni un padre un amigo, y el niño tiene que aprender a respetar a todos los adultos. También los padres tienen que respetar al maestro y no cuestionar su autoridad ante los hijos."

    La frase "el colegio enseña y los que educan tienen que ser los padres" tiene mucha miga. Me limitaré a preguntar si entonces al "cole" no le está permitido tomar medidas correctoras de carácter educativo cuando se dan conductas inapropiadas, de falta de respeto, de violación de normas elementales de convivencia, de incumplimiento de deberes elementales entre los alumnos.

    A falta de mayor aclaración del significado exacto de las dos palabras ("educar" y "enseñar"), me atrevo a afirmar que la institución escolar no limita su función a la enseñanza, aun cuando solo fuese por la sencilla razón de que es imposible enseñar sin educar, y viceversa. Es algo tan sabido, que no quisiera cometer la pedantería de explicarlo. Valga recordar que buena parte de nuestrosaprendizajes se producen por imitación; y la mayoría de estos, inconscientemente. Aunque solo fuera por eso, está claro que todo nos educa: la tele, los vecinos, los medios de comunicación, el cine... "Toda la tribu", que dice el proverbio africano.

    La afirmación tan ambigua de Rigau (compartida por mucha gente, incluso a menudo incluida en el discurso político) necesitaría una explicitación de los límites y fronteras entre "educación" y "enseñanza". La educación forma parte del proceso de socialización, es casi indistinguible de este. La socialización primaria se producía tradicionalmente en el seno de la familia (o lo que se ha llamado familia ampliada: primos, tíos, vecinos afectivamente más próximos), y a menudo exclusivamente, pues los niños permanecían en casa acompañados de adultos los  primeros años de vida. Hoy, son muchos los padres que se ven en la necesidad de dejar a sus hij@s en las "guarderías" incluso con pocos meses de edad (habida cuenta de que, a juzgar por nuestras leyes, nuestra sociedad considera que con tres meses el bebé tiene suficiente de madre y manda a esta de vuelta al trabajo; en algunos países del norte de Europa, el permiso por maternidad o paternidad alcanza más de 90 semanas; eso sí es "estado del bienestar")... En fin, ¿qué ha de hacer la escuela cuando tiene niños mal-educados? ¿quién educa a esos padres? ¿cómo? ¿O se trata de que los bien educados vayan a "coles" de pago y los mal educados a la pública?

    En fin, en todo caso, dejo constancia de que "el cole" no sólo puede sino que debe educar. Para garantizar los derechos de los hij@s, incluso; para que el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus creencias y principios no redunde en perjuicio de la libertad de los hijos, que no tiene por qué verse limitada a las posibilidades que les ofrezcan los padres sino abierta a las que les ofrece la sociedad entera.

    La educación que debe dar la escuela tiene que respetar escrupulosamente los derechos de todos. Y en caso de conflicto inevitable, actuar de modo que garantice al más débil sus derechos civiles. ¿Es que estamos perdiendo el sentido común? ¿Es que tendríamos por buen maestro o profesor a un@ que ignorase, por ejemplo, un insulto proferido por el educando contra un compañer@, o se limitase a informar del hecho a los progenitores, para que ellos valorasen la pertinencia o no de una reconvención, horas o días después de producirse la conducta?

    A veces conviene hilar fino con las palabras, porque se corre el riesgo de empezar pidiendo respeto al derecho de educar en las propias creencias y, los unos por los otros, acabar con niñ@s sin educar.

     

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