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A pie de tiza
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  • 02
    Abril
    2012

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    Esquizofrenia y credibilidad

     Destaca la prensa de hoy una buena noticia: que una diputada regional ha logrado que los legisladores aprueben la ampliación del permiso por paternidad. Todo el discurso de esta diputada está lleno de principios fáciles de compartir, relativos a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y a la igualdad de derechos  de ambos en las responsabilidades familiares. Ello la honra. Sin embargo, asalta la duda de cómo se concilia este discurso con la práctica de gobierno y legislación de su propio partido. 

    Según este propio periódico, [l]a diputada [Carreño] ha apuntado que el Gobierno del PP aprobó la primera Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar en 1999, «que permitió fomentar la coparticipación de los hombres en las responsabilidades familiares, que se reconociera por primera vez la posibilidad de determinar en qué momento del día se quiere disfrutar el trabajador o la trabajadora de este permiso y que se les proteja frente a decisiones empresariales injustas y discriminatorias, reducciones de jornada por guarda legal y cuidado de familiares, reconociendo indistintamente tanto a hombres como a mujeres». Por eso, ha añadido, «el PP quiere continuar en esa misma línea incrementando medidas que permitan la conciliación de la vida laboral y familiar»

     

    Parecía que habíamos llegado a la comprensión general de que la llamada "conciliación" de la vida laboral y familiar tenía que ser un hecho y no un deseo o una simple declaración, y que toda la sociedad (políticos, legisladores, empresarios, ciudadanos, trabajadores... todos) caminaba decididamente hacia esa meta. Ja.

    Sorprende que una diputada del mismo partido que gobierna el estado y la mayor parte de las comunidades autónomas sostenga públicamente tal discurso y con tal desparpajo. Porque es el mismo partido, en el poder ejecutivo, el que acaba de tomar decisiones que destruyen en la práctica todo lo hasta ahora poco que se había logrado construir en el camino de la igualdad . Por no ir más lejos, la ampliación de los horarios de los funcionarios hace, por lo menos en enseñanza, prácticamente imposible respetar el derecho a la conciliación laboral. Me gustaría saber a quién hay que preguntar en qué quedamos.

     

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