Blog 
100 maneras de conectarse a la Fuente
RSS - Blog de Arnau Benlloch

El autor

Blog 100 maneras de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Soy Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. Mi vocación es la de propiciar la evolución tanto en personas como en equipos de trabajo a través de la palabra.

Sobre este blog de Cultura

En este blog quiero compartir mis inquietudes en temas relacionados con la Inspiración para el Cambio. Mi objetivo es divulgar claves que te ayuden a conectar con esa Fuente universal de la que todos bebemos para impulsarte así a hacer de tu vida una obra de arte.


Archivo

  • 15
    Octubre
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Manera 6: Deja de quejarte

     La queja es un mecanismo de defensa, una herramienta de la que disponemos para que las cosas se rectifiquen y poder reivindicar nuestros derechos. Si los bebés no lloraran no obtendrían lo que necesitan para crecer. A pesar de que ya no somos bebés demasiadas veces nos quejamos de casi cualquier cosa, incluso de aquellas que no tienen solución o vuelta atrás.

    Cuando la queja no es productiva genera un malgasto de energía tal que propicia el victimismo.

    Una queja no suele ser viajera solitaria, le gusta ir acompañada de más quejas, del lamento, la protesta, la crítica y busca adeptos entre su entorno. No nos gusta que nuestra queja caiga en el olvido y por tanto tendemos a repetirla y repetirla por si alguien a nuestro lado todavía no se ha dado cuenta de que algo ‘fatal’ nos está sucediendo.

    Manera 6: Deja de quejarte

     La queja gratuita

     La cultura de la queja ha ido creciendo ‘alegremente quejosa’ en nuestro país, pero desde hace unos años se ha convertido en una hiedra que lo envuelve casi todo con un tono de lamento que ensucia nuestras lentes de un gris opaco y hace que veamos las cosas desde una perspectiva poco halagüeña.

    Identifica si tus quejas son productivas o son gratuitas. Un famoso proverbio reza así: ‘Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada’.

    Si vives en la queja constante es que vives instalado en el pensamiento y no en la acción, flotas en un caldo de cultivo inmovilista, te quejas, pero no actúas para cambiar las cosas.

     El antídoto 1

     Para superar el vicio de quejarte entrena la virtud de responsabilizarte. Responsabilidad es la ‘habilidad para responder’ ante lo que vas encontrando en tu camino. Si te incluyes como parte activa de lo que va sucediéndote, sea como sea tu entorno, podrás hacer algo por cambiar.

    Ya lo decía Einstein: ‘Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferente resultado’.

    Para cambiar hay que aplicar cambios y la queja te invita al estatismo. Así es que trata de analizar tu lenguaje, ¿qué dices? ¿cómo te expresas? ¿de qué te quejas?

    Prueba a responsabilizarte de lo que ocurra sin quejarte, hay iniciativas como  'Por un país sin quejas ' que te pueden motivar a hacerlo, también te invito a escuchar 'Deja de quejarte’.

     

    El antídoto 2

    El natural neutralizador de la queja es el agradecimiento. Para cuando todo parece que está en tu contra una píldora de agradecimiento cada ocho horas es mano de santo.

    La queja te separa de la fuente, te hace percibir la vida desde lo que te falta y lo que te molesta, en vez de enfocarte en apreciar lo que tienes. Este proverbio es clarificador: ‘Me quejaba de no tener zapatos hasta que vi a un hombre que no tenía pies’.

     Si verdaderamente elevas tu visión, a poco que observes comenzarás a encontrar motivos por los que agradecer. El concepto del agradecimiento es tan amplio que merecerá un post aparte.

    Deja de quejarte, pero también deja de rodearte de quejicas, el Dalai Lama los coloca en su top ten de ladrones de energía: ‘Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente’.

    Motivos para quejarse hay siempre,  forman parte de la vida, pero no permitas que el faro de tu camino enfoque hacia la densa niebla de la queja porque en la vida no se obtiene lo que quieres, se obtiene lo que eres. Practica la Manera 6 de conectarte a la fuente: Deja de quejarte.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook