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100 maneras de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Soy Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. Mi vocación es la de propiciar la evolución tanto en personas como en equipos de trabajo a través de la palabra.

Sobre este blog de Cultura

En este blog quiero compartir mis inquietudes en temas relacionados con la Inspiración para el Cambio. Mi objetivo es divulgar claves que te ayuden a conectar con esa Fuente universal de la que todos bebemos para impulsarte así a hacer de tu vida una obra de arte.


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  • 17
    Abril
    2015

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    Manera 26: Llora

     Si nunca lloras tienes un serio problema. Estás reprimiendo tus emociones y un buen día, de golpe, todas esas lágrimas que no derramaste brotarán como un Niágara quizá sin motivo, quizá sin medida.

    Manera 26: Llora

    Llorar es señal de que estás conectando con lo que es. Al menos es señal de que estás sintiendo. No suele ser por motivos agradables cierto, pero llorar es una válvula de escape ante la aparente incongruencia de la existencia.

    El niño llora cuando no sabe que hacer para que se le tenga en cuenta. El adulto llora por lo mismo, pidiendo respuesta, cayendo rendido ante una circunstancia, tratando de transmutar el dolor que siente en fortaleza para mañana levantarse de nuevo y seguir caminando.

     Lágrimas que purifican

     Llorar te limpia, desintoxica tus emociones, es como abrir la ventana para ventilar la habitación de tus sentimientos.

    Dicen que si levantas la cabeza y tu mirada al cielo, es fisiológicamente imposible llorar, quizá porque metafóricamente si miras arriba sientes que hay algo que está ahí para echarte un cable, aunque a veces sientas que te lo echa directamente al cuello.

    Conectarse a la Fuente es de valientes porque la Fuente te hace llorar. Que las lágrimas broten de tus ojos es la manera de decirte, ha llegado el momento de parar y sentir, de vaciar para volver a llenar, de romper el estado en el que te encuentras para poder seguir adelante. Las lágrimas desinfectan aunque escueza y tu corazón se desgarre.

     Lágrimas de socorro

     Cuando lloras por una pérdida, por un tropiezo, por un error, porque el amado se marcha, por la impotencia de no saber donde posar tu pie en el siguiente paso, estás haciendo una poderosa llamada de petición de ayuda.

    Tus guías, siempre acuden raudos ante las lágrimas, es la última señal necesaria para conectar con esa Fuente que tiene la respuesta para todo.

    Llorar es como la sirena de la ambulancia ante la que los coches se apartan. Es la bandera blanca de rendición y el punto de partida de la curación emocional.

     Libérate de ti mismo, de esa pesada carga en la que a veces te conviertes. Suelta ese puño que aprieta con fuerza tu corazón, quítate la mordaza y ábrete a llorar, a sollozar, a balbucear sin sentido, sácalo todo y quédate vacío y desnudo.

    La tristeza cuando se humidifica fluye hacia el mar donde se va alejando suavemente con el mecer de las olas. Si la dejas en tu interior, como agua estancada se pudre y te erosiona hasta anegarte el alma y dejarte sin respiración.

    No es cuestión de ponerse triste porque sí, pero de vez en cuando compórtate como un ser humano que eres, siéntate cómodo, y a la luz de una vela llora. Nadie te va a ver, nadie tiene porque enterarse y vas a sentirte muy liberado.

    Manera 26 de conectar con la Fuente: Llora.

     

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