Las piscinas públicas son una excelente opción para los que no pueden escaparse a la playa y no se resignan a sufrir el calor de la ciudad ni a encerrarse en casa con el aire acondicionado. Entre estas piscinas está la de Salabosque, en La Alberca, con césped, palmeras y numerosas sombrillas y hamacas. Además hay una amplia zona a cubierto con mesas y sillas para los que quieran llevarse la comida o la merienda de casa. También hay una cafetería-restaurante donde se sirven granizados y helados, además de raciones, tapas, ensaladas, platos combinados bocadillos y hamburguesas. Cuenta con dos piscinas, una que apenas cubre para que los más peques chapoteen seguros y otra más grande.